viernes, 19 de agosto de 2011

Nos deja con el culo al aire

La situación de Osvaldo en el Espanyol cada vez es más complicada, y cada día que pasa la relación entre jugador, club y afición se pudre un poco más.

Todo transcurría dentro de los parámetros de la normalidad de un traspaso, o bien de una mejora salarial del jugador. Por mi parte consideraba que la manera de actuar de cada una de las partes que intervenían estaba siendo la lógica y habitual para los intereses de cada una de las partes. Pero esta “corrección” se ha roto con el acto de rebeldía del jugador al no acudir a los entrenamientos programados de ayer. Ahora podrá decir “misa” él o su representante: cualquier justificación será una milonga, que sólo puede empeorar la situación ya de por sí enredada.

A partir de este momento Osvaldo ha desenterrado el hacha de guerra de los seguidores pericos. Mientras el jugador ha actuado con discreción, más o menos la opinión de los aficionados ha sido de cierto respeto Pero con este tipo de actos lo único que ha hecho es abrir la veda. No solo eso, sino que está perjudicando seriamente los intereses del club que le sacó del ostracismo que vivía en el “Calcio”. Ahora no tan solo cualquier club sabe que el precio de venta de salida por parte del Espanyol es de 17 millones de euros (según los medios de comunicación era éste el acuerdo alcanzado con el Atlético de Madrid), sino que ante esta situación de desafección, el club comprador sabe que el Espanyol ahora tiene más interés de vender, y por lo tanto seguramente se pueda llevaar al jugador por menos dinero, dejando al club con CULO AL AIRE ante cualquier posibilidad de negociación. ¡Gracias Osvaldo! En este sentido debería aprender del jugador del Valencia Juan Mata, que ante los continuos cantos de sirena por parte de clubes ingleses de la Premier para su contratación, su única respuesta es que él se debe a la entidad valenciana y que tiene contrato en vigor. A partir de aquí, si el club decide venderlo y la oferta interesa a todas las partes, él no se cierra las puertas de nada. ¡Esa es la actitud de respeto que un jugador debe tener hacia su club!

Además de este grave perjuicio hacia la entidad, su trato con la afición está siendo indigna. Seguramente el sentimiento del socio periquito sea la del un amor no correspondido: se le ha dado todo lo que uno tiene (cariño, respeto, admiración, incluso veneración), y a cambio recibe desprecio. Con todo esto mi conclusión es la siguiente:
-         primero gracias Sr. Osvaldo por el año y medio que ha trabajado en el club, y adiós.
-         segundo: no me alegraré si triunfas en otro equipo (yo soy un socio con el mal del “amor no   correspondido”), y que con el tiempo llegues a arrepentirte del daño y perjuicio que estás causando.
-         tercero: a sacar la mayor tajada posible de la venta del jugador, y a seguir hacia delante, siempre hacia delante!

Y por favor, con el dinero que se recaude hay que buscar un medio-centro organizador que acompañe o sustituya a Verdú, que como se lesione, vamos apañaos…

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